MinAgricultura prepara ley para destrabar tierras de la Altillanura y atraer $8 billones en inversiones
El ministro Indalecio Dangond pidió flexibilizar las deudas del agro, ampliar el crédito rural y bancarizar a un millón de productores, en el marco de una reforma integral al sistema de financiamiento agropecuario.
El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond Baquero, expuso ante la Convención Bancaria un ambicioso plan para transformar el financiamiento agropecuario en Colombia. El funcionario pidió al sistema financiero cambiar las reglas del crédito para evitar que los problemas de liquidez terminen golpeando la producción y las exportaciones, y anunció que la próxima semana presentará un proyecto de ley para establecer un marco regulatorio especial sobre la propiedad y los títulos de tierra en la Altillanura de la Orinoquía.
Ante representantes del sector bancario, Dangond solicitó construir un mecanismo de amortización más flexible para los sectores agroexportadores, particularmente afectados por la caída del dólar, el aumento de aranceles en Estados Unidos y los mayores costos laborales. «Todos los días me llaman. Me llama la Federación de Cafeteros, Asocolflores. Todos están desesperados porque con la caída del dólar ellos cayeron en un tercer piso y la amortización se quedó en el piso ocho», afirmó. Su propuesta central fue llevar las obligaciones a plazos más largos: «Que esas deudas las podamos llevar al menos a dos años», pidió.
Según el diario El Colombiano, el ministro explicó que solicitó a Finagro un ejercicio para medir el impacto de ampliar los plazos en dos años, y mostró ejemplos de créditos promedio correspondientes a actividades como aguacate, banano, café y flores. La conclusión es que una ampliación de plazo reduciría de manera significativa el valor de las cuotas periódicas. «Este es un tanque de oxígeno impresionante que le ponemos a estos sectores, porque hay que acompañarlos en estos momentos de coyuntura difícil», afirmó. Los sectores agroexportadores representaron cerca de US$10.000 millones en exportaciones en 2025 y tenían una cartera con el sistema financiero de alrededor de $57,6 billones.
La segunda preocupación planteada por Dangond está relacionada con los productores de las zonas afectadas por el terremoto y con agricultores del Tolima. El ministro relató que encontró una fuerte dependencia de las casas comerciales, con cerca del 80% de la deuda de algunos productores concentrada allí, a tasas del 2,5% y 3% mensual. «Están robando la rentabilidad de su negocio», advirtió. Para el ministro, esta situación demuestra que no basta con aumentar las colocaciones, sino que es necesario modificar la manera en que los productores acceden a los recursos.
Dangond dedicó buena parte de su intervención a revisar la evolución del Sistema Nacional de Crédito Agropecuario y cuestionó que, pese a la estructura creada, los resultados están lejos de las necesidades del campo. Entre 2016 y 2026 se desembolsaron alrededor de $251 billones en crédito agropecuario, pero el 83% lo colocó la banca con recursos propios, y los grandes productores concentran el 72% de las colocaciones. Además, el bajo nivel de bancarización sigue siendo un problema estructural: en 2024 se realizaron 394.000 operaciones, elevando la cobertura de productores del 9,2% al 13,1%. «A este ritmo vamos a necesitar un siglo para tener la cobertura de un millón de productores del campo, de los tres millones que tenemos», afirmó.
El ministro anunció seis cambios al sistema de crédito agropecuario, entre ellos cambiar la composición de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario para incluir a banqueros, industriales y aseguradores; trabajar en una reducción de las tasas de interés; continuar utilizando subsidios de tasa en situaciones de crisis; y una estrategia de digitalización del crédito. También cuestionó el efecto de los reportes de las compañías de telefonía celular sobre los productores: «De cada 100 productores, alrededor de 80 aparecen reportados por obligaciones con empresas de telefonía. No podemos limitar a un productor porque le debe $30.000 a una compañía celular».
Uno de los anuncios más relevantes fue la propuesta de crear una línea de crédito de integración bursátil. El esquema consiste en que el banco preste directamente al industrial con capacidad financiera, y el dinero se entregue a una cuenta de una sociedad comisionista de bolsa, desde donde se otorgaría un anticipo al productor. «Esto me permite, en vez de hacer 10.000 créditos, hacerle un solo crédito. Bajamos costos operativos, aseguramos la compra anticipada de la cosecha y aseguramos la capacidad instalada de la industria», explicó Dangond.
En otro frente, el ministro anunció que la próxima semana presentará un proyecto de ley para establecer reglas diferenciadas para los títulos, la propiedad y la planificación del territorio de la Orinoquía y la Altillanura. «Alrededor de eso llevan 20 años hablando y hasta que no tengamos ese marco regulatorio, ahí no van a llegar los inversionistas, porque la gente tiene miedo de que pierda su inversión», sostuvo. La apuesta contempla ampliar cultivos de soya y maíz, con 400.000 hectáreas de soya en el primer semestre y otras 400.000 en el segundo, además de 400.000 hectáreas de maíz, lo que implicaría una inversión superior a $8 billones.
Al cierre de su intervención, Dangond presentó lo que definió como su proyecto favorito: promover un relevo generacional en el campo colombiano. «Quiero ayudar a hacer un relevo ya que los productores envejecieron. La única forma que lo puedo hacer es llevando formación, transferencia de tecnología a 700 municipios que tienen menos de 30.000 habitantes», afirmó. Su propuesta parte de que cada uno de esos municipios cuenta con una institución educativa que gradúa aproximadamente 100 estudiantes. «Si yo formo 100 por 700, voy a sacar 70.000 empresarios del agro al año», concluyó.