China refuerza las compras de soja brasileña tras cumplir compromisos con Estados Unidos
Pese a la tregua comercial con Washington, los importadores chinos volvieron a inclinarse por Brasil. Los precios más bajos y mejores márgenes explican el giro en las operaciones.
China, principal comprador mundial de soja, volvió a orientar sus importaciones hacia Brasil luego de haber cumplido con los envíos mínimos acordados con Estados Unidos en el marco de la tregua comercial entre ambos países. En las últimas semanas, el mayor atractivo de la oleaginosa brasileña fue su menor costo relativo frente a la mercadería estadounidense.
Según operadores del mercado, los importadores chinos reservaron al menos 25 cargamentos de soja para ser embarcados principalmente entre marzo y abril. La decisión estuvo impulsada por la mejora en los márgenes de procesamiento, mientras que, en paralelo, las empresas estatales evitaron aceptar nuevos cargamentos provenientes de Estados Unidos, una señal de cautela tras cumplir los compromisos asumidos con Washington.
La soja ocupa un lugar central en la relación comercial entre China y Estados Unidos. Durante los momentos de mayor tensión bilateral, Pekín había rechazado compras del grano norteamericano, aunque posteriormente reanudó los envíos como parte de un acercamiento más amplio. En los últimos tres meses, China adquirió alrededor de 12 millones de toneladas de soja estadounidense, dando cumplimiento a los compromisos fijados por la administración de Donald Trump a fines de 2025.
Analistas del mercado señalan que, una vez alcanzado ese umbral, resulta lógico que China vuelva a priorizar el abastecimiento brasileño. Los suministros provenientes de Brasil se ubican sensiblemente por debajo en precio respecto de la soja estadounidense puesta en destino, lo que reduce las pérdidas potenciales para las plantas de molienda chinas.
Este comportamiento fue analizado por especialistas citados en informes de Bloomberg Línea, que destacaron que la diferencia de costos sigue siendo determinante. La soja estadounidense continúa enfrentando aranceles cercanos al 13%, lo que encarece su ingreso al mercado chino y limita el interés de las trituradoras privadas.
A más largo plazo, desde Washington sostienen que China se comprometió a comprar al menos 25 millones de toneladas anuales de soja estadounidense hasta 2028. Sin embargo, el ritmo y el volumen de esas adquisiciones dependerán de que el acuerdo comercial se implemente sin sobresaltos y de eventuales reducciones adicionales en los gravámenes que pesan sobre el grano norteamericano.
Por ahora, la estrategia china combina el cumplimiento formal de los compromisos con Estados Unidos y una política pragmática de abastecimiento, que privilegia a Brasil como proveedor clave por sus precios más competitivos y su creciente capacidad exportadora.